jueves, 30 de abril de 2009

La niña mariposa


La niña mariposa
tiene alas de color rosa,
se posa en las azucenas,
en los lirios y en las begonias.
La niña mariposa
juega a que es un pájaro:
le gusta volar por encima
de los cipreses.
Las veces que se ha caído
aterrizó sobre la hierba
y aunque un caracol
confundió sus alas
con las hoja de un repollo,
apenas se nota el mordisco
cuando sus alas baten
con la fuerza de una cocinera
experta en hacer merengue.
La niña mariposa
fue mujer gusano en su anterior vida,
su madre le ha dicho
que si no se acaba la cena
puede que cuando muera
renazca en niño murciélago,
y tiene tanto miedo
de que eso pase,
que se acaba siempre
todo el néctar del plato.

Ocuparme de mi misma

Ocuparme de mí misma
es mi mejor acción humanitaria.
darme lo que necesito
es tan caritativo
como enviar ropa
a los niños desnudos de África;
proporcionarme los cuidados
que preciso
es igual de bondadoso
que estar en Cruz Roja de voluntaria.
Por eso este mes me apadriné
por menos de un euro diario,
y hace poco monté una ONG
en la que yo soy la única socia
y la única beneficiaria.

Tú que ayudas

Tú que ayudas al vecino
cuando te pide sal, huevos o harina.
Tú que te ofreciste para acompañar al invidente
hasta el otro lado de la carretera,
que te levantaste del asiento en aquel autobús repleto
mientras un viejito te miraba con cara agradecida.
Tú que siempre buscas monedas
para el músico ambulante de la estación de metro,
que te has hecho socio de una ONG
para darle alimento, educación y vestido
a esos pobres niños desnudos, analfabetos y desnutridos.
Tú que siempre tienes unas palabras de consuelo
para el último de tus amigos
que se ha quedado soltero.
A ti, que crees que hay que ser solidario,
y salvar a cuanto ser humano desvalido
se cruce en tu camino,
¿quién va a salvarte de ti mismo?

domingo, 5 de abril de 2009

Soy poeta

Soy poeta.
Lo mío es alimentarme
de mis palabras que riman.
Me quedo satisfecha
cuando engullo frases enteras,
y de vez en cuando
me permito lujos de postres caros:
expresiones inventadas,
puntuaciones desplazadas.
Vivo el mundo para escribirlo.
Y aunque sólo busco
no encontrar nada,
me asaltan obstáculos
que llevan el sello oficial
de la oportunidad.
Lloro mucho,
río mucho,
grito más
y siento en exceso.
Soy mujer,
por lo que es inevitable ser poeta.
Vivo al límite de mis emociones,
soy consciente de ser contradictoria.
Me halagan tus orgasmos,
me inspiro en tus gemidos.
El mundo es mi lienzo y mi paleta,
mi vida sólo es el pincel de marta
que me recuerda
que soy mujer,
que soy poeta.

viernes, 3 de abril de 2009

Hagámoslo

Hagámoslo.
Aunque la gente nos critique,
por la cara y por la espalda.
Aunque nos veten la entrada
en algunas discotecas,
y nos retiren el DNI
el pasaporte, la tarjeta VIP
y el carné de socio en el gimnasio.
Hagámoslo.
así nuestros padres
nos deshereden
y mi perro renuncie
a dormir conmigo en mi cuarto.
Así nos cueste más
que nos concedan entrevistas de trabajo,
que nos presten libros en la biblioteca
y que nos vendan detergente
para prendas delicadas
en el supermercado.
Seamos felices,
amemos, vivamos,
riámonos sin razón.
Inventémonos chistes malos,
consideremos los árboles
una oración,
recémosles a los pájaros.
Hagámoslo,
convirtámonos en seres humanos.

El mundo está lleno de poemas

El mundo está lleno de poemas,
por eso tienes que estar precavido:
es tan posible que te caiga uno
sobre la cabeza,
como que te atropelle otro
en mitad de la carretera
(hasta en las calles peatonales
he visto accidentes causados
por estrofas que corrían a toda velocidad)
No salgas de casa sin el espray de pimienta,
recuerda que el mundo
está lleno de poemas
y hay algunos que no tienen manías,
igual te violan bajo las sombras
de un túnel subterráneo,
que a plena luz del día.
La guardia urbana,
aunque lleva la goma de borrar
siempre a punto,
y nunca sale a patrullar
sin tippex en la recámara,
(porque hay poemas realmente vándalos)
ya no puede aplacar el crimen
sin padecer, a veces, sus propias bajas:
el otro día un policía
murió en una reyerta
contra un soneto:
le dispararon un verso
que fue directo al corazón.
Si es que, lo que yo te diga,
no salgas a la calle sin un chaleco protector,
nunca sabes dónde te van a acuchillar una rima.
Ves con cuidado,
que el mundo,
hijo mío,
está infestado de poesía.

A pesar de que cuando digo que estoy embarazada

A pesar de que cuando digo que estoy embarazada
siempre aclaro que es de un poema,
la gente no puede resistirse a formular
la sempiterna pregunta:
"¿Será nene o nena?"
Me gustaría contestarles,
que "ambos a la vez",
pero me temo que esa respuesta
desencadenaría en una larga discusión
sobre la imposibilidad de tener
vagina y pene al mismo tiempo.
También podría aludir
que los poemas son ángeles
y carecen de sexo,
pero prefiero provocarles diciendo:
mis hijos-poema son huevos fritos.

miércoles, 1 de abril de 2009

¿Sabes qué pasa cuando uno cree en sí mismo?

¿Sabes qué pasa cuando uno cree en sí mismo?
Cuando uno ya no necesita
que los otros le admiren o
piensen que formidable,
o le halaguen porque le sienta bien su nuevo vestido.
Cuando uno ya es capaz de tomar sus propias decisiones
sin esperar la aprobación del resto,
cuando uno ya no necesita
que le den palmaditas en la espalda,
aunque las agradece,
o cuando ya no depende de que la gente le recuerde
sus virtudes y le consuele en sus defectos.
¿Sabes qué pasa cuando uno cree en sí mismo?
Yo te lo voy a decir,
porque hace poco que alguien
al preguntarme sobre mi condición religiosa,
se sorprendió cuando le respondí:
Yo creo en mí.
No es eso lo que yo quería saber, me dijo,
lo que me interesa es conocer si eres creyente o agnóstica.
Precisamente, le contesté.
Cuando uno cree en sí mismo, es en Dios en quien cree,
porque como él se convierte en omnipotente,
como él ya no hay barreras que le frenen,
ni obstáculo que le desvíe,
ni ateo que consiga matarle.
Cuando uno cree en sí mismo,
ya no hace falta que nadie le rece,
porque el valor de nuestra existencia,
de nuestras ideas, de nuestras opciones,
está intrínsecamente ligado,
al que uno mismo le dé.
Porque la fuerza de nuestros proyectos,
de nuestras ilusiones
no proviene de fuera,
de un carro que nos tira,
o de un amigo que nos empuja,
sino de un motor interno que se acciona
cuando uno mismo,
me repito porque hace falta,
cree en él.